
La intención de esta obra es mostrar que todos estamos conectados en una red infinita de vibraciones, que todos somos UNO en esencia —hermanos e hijos del mismo PADRE.
Que todos somos interdependientes.
Que la evolución es colectiva; no existe separación.
Que cuando liberamos los lazos negativos que en algún momento ataron o limitaron nuestra evolución —mediante acciones positivas y conscientes en el mundo de las formas—, el todo llamado humanidad evoluciona, especialmente nuestros familiares, quienes están unidos a nosotros por lazos más estrechos a través del árbol genealógico. Ellos reciben más intensamente la liberación de karmas y traumas pasados que antes proyectaban limitaciones específicas en la red de la Vida.
Finalmente, demostraré, mediante la narración de experiencias personales, que todos podemos actuar para limpiar memorias genéticas negativas que dificultan la evolución espiritual y también para reforzar las memorias positivas de nuestro Árbol de la Vida. Basta con seguir nuestro corazón y permitir que nuestra intuición actúe… con AMOR: la Ley mayor de la Vida.
Con ello, no solo nosotros, sino también nuestros antepasados, nuestros familiares, las futuras generaciones, el Todo y el Universo recibirán la luz que emanemos, facilitando la acción del espíritu inmortal sobre la materia.
Y si difundimos esta idea, poco a poco limpiaremos el pasado de toda la humanidad, posibilitando que la experiencia corporal de la vida en este planeta entre en una nueva etapa evolutiva, más sutil, impulsándonos más rápidamente hacia una dimensión superior.